Y Pepe se fue a Alemania

Hola a todos, hoy nos desayunamos con el siguiente titular

Ingenieros, arquitectos y técnicos esperan la oferta de Alemania para emigrar (la economía alemana necesita entre 500.000 y 800.000 empleados cualificados)

No, no hemos viajado en el tiempo. Aunque parezca alucinante, estamos hablando de la España del siglo XXI, un país que creíamos ya alejado de dictaduras rancias, boinas de rosca y maletas de cuero atadas con guita. Parece increible que en poco más de dos años Alemania haya digerido la crisis y esté creciendo ya al 3%. Dicen que necesitan entre medio millón y tres cuartos de millón de personal cualificado. ¿Cómo lo han conseguido? Eso es una historia que deberá ser contada en otra ocasión.

pepe

La reflexión de hoy navegará por las implicaciones que para España supone volver a los años sesenta. Parece que no hemos aprendido nada en 50 años, porque el hecho de que miles de ingenieros partan para Alemania en 2011 es muchísimo más grave que la emigración de mano de obra barata que tuvo lugar en los años sesenta.

En aquella década la industria alemana estaba importando mano de obra barata, lo que hablando en términos de cadena de valor de su economía significaba importar “costes de producción baratos”. Se trataba cláramente de un fenómeno de in-shoring. Hoy en día se siguen haciendo estos tipos de optimizaciones de costes en la cadena de valor de las economías occidentales, pero con el fenómeno más común del off-shoring, vulgo deslocalización. Es decir, las fábricas se trasladan a países con mano de obra barata (China, India, Brasil, Tailandia, Vietnam) en vez de trasladar a los obreros al país matriz de las compañías.

Hoy, lo que Alemania está pidiendo no es optimización de costes de producción, ya que la industria está deslocalizada. Están pidiendo personal muy cualificado. Este personal encaja en la materia gris de la economía, es decir, en aquellos segmentos de la cadena de valor de la economía alemana que verdaderamente generan el valor (valga la redundancia), como son los departamentos de diseño, innovación tecnológica, etc.

Resultado: Nuestra materia gris, los españoles con talento altamente cualificados,  formados con nuestros impuestos, se van a crear altas cantidades de valor a Alemania, es decir, al margen de los magníficos sueldos que cobrarán estos señores, merecidamente, el fruto de su trabajo redundará en Alemania, y todos tendremos que hacernos la reflexión de qué hemos hecho mal en este país, para que una generación moderna y altamente cualificada se tenga que ir masivamente (a día de hoy ya hay 18.000 solicitudes formales) a generar valor a otra parte. Es más, España no verá un duro de esto, porque los que se iban a Alemania en los años sesenta, mandaban el sueldo a España, lo que suponía un ingreso importane vía transferencias. Estos profesionales se marchan en unas circunstancias muy distitntas.

Reflexionando sobre esto se me viene a la cabeza una viñeta del genial humorista gráfico Quino que ,creo, está bien traida a este caso concreto, y es que este bendito país pueden cambiar las circunstancias pero no las motivaciones profundas:

quino

 

 

 

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