Por qué pincha Pilar Rubio en OT

Hola a todos, parece ser que Pilar Rubio se la está pegando con la presentación del programa OT. Unos dicen que no da la talla, que no lleva bien el ritmo, otros que le falta rodaje y otros que le viene grande. A pesar de que pueda haber algo de verdad en todo eso, en mi modesta opinión el problema es de más calado. Intentaré explicarlo:

En los últimos años ha desaparecido el modelo de negocio musical tal y como se venía conociendo desde los años 50-60, basado en la rotación periódica de trabajos enlatados. Es decir, grupos musicales con un amplio espectro de público que sacaban, al menos, un LP al año, lo que producía casi una compra de cada seguidor que supusiera su mercado potencial en ese periodo. Bingo! El mejor negocio del mundo, un mercado que efectuaba una compra cada año de música enlatada con unos márgenes de beneficio más que buenos.

FAns

Una generación cualquiera

Pero esto se ha acabado. Con el fenómeno de internet y una cierta decadencia intelectual en las nuevas generaciones (no hay más que ver la música que se comercializa hoy en día con algunas excepciones), el modelo de negocio ha cambiado radicalmente. Pero esto es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión.

El caso es que el modelo actual tiene unos patrones muy definidos, y el nicho fuerte de mercado está compuesto por mujeres con una horquilla de edad de entre 10 y 25 años que siguen al “guapito” de turno que canta canciones artificiales diseñadas (compuestas sería mucho decir) por compositores siguiendo determinados patrones demandados por este colectivo y que todos conocemos.

A este hecho hay que añadir otro relevante, en mi opinión. Se trata del relevo generacional. Cada cierto tiempo, digamos 5 años, se produce un relevo generacional que necesita nuevos idolos, dejando a los anteriores en su particular crepúsculo de los dioses. Cuantos “cadáveres” se han quedado por el camino desde que apareció Ricky Martin en los años 90…… Las niñas que con los Back Street Boys tenían 5 años y no escuchaban música, cuando cumplen 10 necesitan un idolo nuevo “porque ese está pasado de moda”, claro, resulta que ese es el de la hermana mayor, y cada generación se ve en la necesidad de anquilosar todo lo que le haya precedido. Todas las generaciones quieren reescribir la historia y dejar su huella. Los estrategas de marketing lo saben, y cada cierto tiempo ofrecen un ídolo que irá aparejado a una generación en concreto durante el camino de la adolescencia. Por eso los Back Street Boys fueron relevados por otro grupo de similares características pero de nombre, caras y canciones nuevas.

Por eso, estos programas tipo OT cumplen su función y fabrican caras bonitas, que últimamente no tienen ni por qué cantar, para que con una carrera fugaz, satisfaga las demandas musicales de una generación femenina en concreto. Es triste pero hoy por hoy las cosas están así. Cuantos triunfitos acaban arrastrándose por aldeas un año después de haber tocado la gloria… los anglosajones lo llaman one-hit wonder.

En este estado de cosas, parece mentira que unos absolutos encantadores de serpientes y grandes expertos en la producción de realities como son los de Telecinco hayan cometido un error básico del binomio TV-Música de este panorama actual. Digámoslo en una frase: hoy en día la música pop es un mercado de mujeres, de mujeres jóvenes (con excepciones como la de Lady Gaga). Por tanto, es un error poner una “tía buena”, una pin-up, un icono femenino al frente del programa. OT lo ganan hombres, que son los que después venderán discos y lo tienen que presentar hombres, que son el gancho natural para un público femenino. Rosa de España ganó porque era lo políticamente correcto: una gordita y tal, una historia bonita, pero en la final cuando ganó, el productor fetén era el que se llevó a Bisbal. Rosa canta muy bien, sin duda fue la mejor, pero…… no tiene mercado. Lo mismo le pasa a Pasión Vega, la mejor cantante española de las últimas décadas para mi gusto, pero…… sin mercado.

En definitiva, poner a una pin-up a presentar este tipo de programa de público eminentemente femenino es un error de bulto. Sara Carbonero en el fútbol a pie de campo, eso sí que es un acierto.

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