Vamos con China (III)

Hola a todos, vamos hoy con otro aspecto a tener en cuenta sobre el fenómeno chino.

Decíamos en la entrada anterior que a largo plazo China tendrá que afrontar una gran cantidad de cambios estructurales de amplio calado para llegar a convertirse en una verdadera potencia mundial. También hablábamos de los plazos necesarios para conseguirlo, que en gran medida dependen de la predisposición del gobierno chino para hacer una transición ordenada hacia un sistema de libertades.

Etnia

Mujeres chinas musulmanas

Sin embargo, esta sucesión de acontecimientos solo contempla una perspectiva interna: Las transformaciones económicas, sociales y legales hacia un régimen de libertades, aun yendo como la seda, toman su tiempo (téngase en cuenta que al ser China un país comunista, ni siquiera aspectos fundamentales como la propiedad privada, o los derechos fundamentales de la persona están mínimamente desarrollados) ya que por el camino necesariamente habrán de pisar algunos callos de las elites que ostentan los privilegios. Dependiendo de la reacción de estas elites, se pueden producir escenarios que van desde una transición ordenada si transigen, hasta una guerra civil si se resisten.

Pero en todo este devenir interno no hemos tenido en cuenta la perspectiva externa: además de las dificultades propias de su transición, China se tendrá que enfrentar a los grupos de intereses internacionales, que en caso de verla como una amenaza, “actuarán” en consecuencia antes de que lleven a cabo esas reformas y se torne realmente poderosa.

Candidatos hay muchos, empezando por sus países vecinos. China es un país inmenso y poco desarrollado. En él conviven gentes de muchas etnias y culturas que hablan lenguas diferentes, adoran a dioses diferentes y tienen costumbres diferentes. Esto siginifica que China presenta una debilidad importante frente al peligro de fragmentación de su territorio, que tendrá que sortear echando manos de alianzas internacionales que garanticen un equilibrio. Ahora mismo tiene una herida abierta en el Tibet en su flanco sur, y tampoco hay que olvidar que casi 100 millones de chinos son musulmanes, por no hablar de otros grupos.

¿Serían dos o tres  Chinas diferentes, independientes y soberanas igual de poderosas? He aquí el quid de la cuestión.

saludos

 

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