Por qué los economistas nunca aciertan… o eso dicen

Bienvenidos sean todos tras el parentesis de verano.

En las últimas décadas se ha convertido casi en deporte nacional en los corrillos patrios chotearse de las previsiones de los economistas. No aciertan ni de casualidad.

Y tras las risas pertinentes de los parroquianos, alguien vuelve a contar por enésima vez el chiste del economista: ¿Qué es un economista? Una persona que te explica por qué no pasó, lo que dijo que iba a pasar, después de haber pasado.

No deja de tener cierta gracia el juego de palabras, aunque, a diferencia de otros chistes, la definición se ciñe exactamente a la realidad.

Para entender por qué sucede este fenómeno, pondremos dos ejemplos simplificados que permitan entender el concepto:

Supongamos que hay una persona en el mundo que mediante el análisis matemático es capaz de estimar la combinación ganadora de la lotería primitiva (con bote de 100 millones de euros). Si decide publicar sus previsiones, dirá que aquellas personas que apuesten con la combinación ganadora se convertirán en millonarios.

Hasta aquí la previsión. ¿Qué ocurre en el “mercado”? Al publicarse la combinación ganadora, ésta se hace accesible al gran público. Incluso suponiendo que solo el 1% de las apuestas lleven la combinación ganadora, la posibilidad de que sus apostantes se hagan millonarios se habrá desvanecido totalmente.

Otro ejemplo: supongamos que un coche va de noche a 140 km/h por una carretera recta que desconoce, y que a 1 km hay una curva de 90º sin señalizar. La previsión es que, “en las condiciones actuales”, de seguir el coche con la misma trayectoria, la misma velocidad y en las mismas condiciones de visibilidad y conocimiento de la vía, en unos segundos el coche sufrirá un grave accidente. Si el analista decide publicar su hipotesis, y el conductor la oye por la radio del coche, frenará y tomará la curva con precaución.

Retomando el chiste, ahora le toca al analista explicar por qué no pasó lo que él estimó que debía haber pasado. El truco está en el fenómeno denominado retroalimentación de la información, o más pedantemente llamado feed-back.

Cuando la información pasa a ser patrimonio común, los agentes sociales actuan en consecuencia, cambiando automáticamente las condiciones y parámetros del modelo anterior e invalidando, por tanto, todas las estimaciones hechas con anterioridad. Sin embargo, los efectos de la retroalimentación de la información no son los mismos en todos los ámbitos: por ejemplo, en entornos bursátiles la retroalimentación causa variaciones de modelo a la velocidad de la luz, mientras que en otros escenarios de gran rigidez estructural, no son suficientes para provocar el cambio; tal es el caso de la quiebra del estado griego.

Acuérdense de esto que les digo cuando la próxima vez, entre pinchos de tortilla y cañas, se vuelva a sacar el chiste del economista….. pero rían, rían a gusto que la vida son tres días.

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