¿La Nación ha muerto, viva Europa? Hacia la cesión de soberanía.

Es una tesis que vengo sosteniendo desde hace algunos meses y no se si estarán ustedes de acuerdo conmigo. Los últimos acontecimientos en el panorama macroeconómico europeo están siendo bastante reveladores. La construcción de la Unión Europea es un proceso de unificación urdido a lo largo de más de 60 años.  Se empezó por la eliminación de trabas en el espacio económico con los tratados de libre comercio, circulación de personas y mercancías. Más tarde llegó la armonización de los ordenamientos jurídicos nacionales para estar en consonancia con la normativa europea.

El siguiente paso, la creación del Euro, supuso la cesión de los instrumnetos de política monetaria, por parte de los países miembros, a una institución central llamada Banco Central Europeo, soberano de la fijación de tipos de interés, del control de la masa monetaria o garante del valor del Euro respecto a otras divisas (entre otras atribuciones).

Todavía queda en manos de las gobiernos nacionales la potestad de ejercer la política fiscal, esto es, los instrumentos legales que propician la recaudación de los ingresos de los estados, y la política presupuestaria, que rigen el gasto público y su financiación, bien con los ingresos fiscales, bien con emisión de deuda.

El estallido de la crisis (en realidad hay varias crisis superpuestas, pero entrar en ello se saldría de los propósitos de esta entrada) europea ha roto finalmente por el lado de la deuda soberana, una receta que se puede explicar con los siguientes ingredientes:

– Unión monetaria de países con diferencias estructurales y de competitividad muy acusadas. (Europa de las dos velocidades)

– Una moneda común fuerte al gusto de las grandes economías (Alemania y Francia)

– Una política de tipos de interés bajos por parte del Banco Central Europeo

– Autonomía por parte de los estados nacionales en la fijación de sus políticas fiscales y presupuestarias.

El resultado de este cóctel es una transferencia de capitales (euro divisa fuerte) vía préstamos de los países ricos a los países más pobres, favorecida por la política de bajos tipos de interés. La liberación de tal cantidad de dinero en tan poco tiempo y en tan buenas condiciones de financiación hacia los países periféricos (que son los que compran lo que producen los ricos) provoca inmediatamente una burbuja, digamos una inflación de capital, ya que hay tantísimo dinero disponible y tan barato, que se incentiva el emprendimiento de proyectos poco rentables (leáse el crecimiento irracional de la industria de la construcción en España).

Mientras ha fluido el maná, los crecimientos de las economías han sido espectaculares en los países periféricos, pero estaban fundamentados en mera deuda. Ahora, hay que devolver lo prestado, pero ese dinero no se ha empleado en tareas productivas, sino en financiar el crecimiento de la burbuja. Resultado: una gran mayoría de los proyectos no son rentables (por ejemplo las decenas de miles de pisos sin vender) y no hay manera de devolver el dinero, circulo vicioso que se retroalimenta hasta que empieza la depresión de la economía. La estructura de los Estados, supradimensionada por los tiempos de vacas gordas no son capaces de financiarse con la recaudación de impuestos, así que se disparan los deficit públicos, obligándolos a lanzarse masivamente a la emisión de deuda pública.

Ahora estamos en el punto en el que los mercados ya no creen que los Estados puedan mantener a medio plazo los pagos de su deuda: por las perspectivas de depresión económica, que no incrementarán los ingresos en las arcas de los estados y por la reticencia de éstos de tomar medidas para disminuír sus elefantiásicas estructuras y por tanto sus deficits públicos.

La situación empieza a volverse insostenible, porque los países ricos en esta situación, no van a ver un duro de lo prestado, y encima el Euro empieza a estar en entredicho por la gigantesca cantidad de deuda que se está generando (y monetizando, ya que el BCE está comprandola [ver el término quantitative easing]).

En mi opinión se ha llegado a un punto de no retorno. Ahora hay que decidir entre seguir así y que la unión monetaria salte por los aires, volver a una Europa de dos velocidades con dos monedas distintas, con la consiguiente ruína de los países pobres y la pérdida de lo prestado por los países ricos; o, hacer una última cesión de soberanía, la de los insrumentos de política fiscal y presupuestaria, lo que implicaría de facto, o de iure si se instrumentaliza legalmente, la constitución de una nueva entidad “supranacional” y soberana, cuyas últimas transferencias constituirían la dirección de la política exterior y la defensa.

Mi pregunta es: ¿Ha sido provocado para lograr la última y definitiva cesión de soberanía? Está claro que por las buenas no se iba a dar el caso. Hacía falta una situación límite en la que no hubiera alternativas al caos que se presenta en el horizonte. Es imposible que los agentes reguladores y de control europeos no se dieran cuenta del estado que estaban tomando las cosas a lo largo de estos últimos años.

Hay tres precedentes que tienen paralelismo con la situación actual, aunque en estos casos no hubo animosidad de llegar al resultado, simplemente fue el único camino posible:

– Tras la Revolución Americana, las 13 colonias de norteamérica, entonces relucientes estados, se reservaron la capacidad de emitir moneda propia, lo que provocó un caos financiero en poco tiempo, teniendo que dar marcha atrás y armonizar la política monetaria mediante la creación del dólar como moneda de intercambio común.

– La paridad 1-1 del marco alemán occidental con el marco de la Alemania Oriental después de la reunificación, que voló literalmente por los aires a la economía oriental, debido a las enormes diferencias de competitividad entre las dos zonas, que hicieron los productos orientales malos e hipercaros.

– La paridad 1-1 entre el peso argentino y el dólar, que igual que en la reunificación alemana, provocó un tiempo de ilusión monetaria por el poder adquisitivo que el peso dió a la población, sin darse cuenta de que por el lado de la oferta se estaba demoliendo la débil economía argentina.

¿Y ustedes qué opinan?  ¿Les gustaría tener pasaporte europeo?

Anuncios

Un pensamiento en “¿La Nación ha muerto, viva Europa? Hacia la cesión de soberanía.

  1. Lo he colgado en el facebook. Me ha gustado mucho la sencillez con la que está explicado, es muy fácil de entender la situación.
    Los tiros desde hace meses van en la misma dirección, lo que pasa es que es tan increíble, que estando delante de nuestras narices nos negamos a verlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s