1. Dar por echo que esta vez funcionará simplemente porque la idea de negocio es nuestra: Probablemente todo el mundo conoce un local en su calle o en su ciudad por el que no dejan de pasar negocios que terminan cerrando antes o después. Todos y cada uno de esos emprendedores pensaron que su negocio sería diferente, pero quizás ignoraron las señales (localización, parking, frecuencia de paso, tráfico, características demográficas del barrio, etc)

Asumir que todo irá de perlas simplemente porque hemos engendrado la idea es la antesala del desastre. Si otros fallaron, hay que preguntarse por qué lo hicieron, y solo después de eso, vislumbrar los pasos que hay que dar para Leer Más…







